Sus ojos ya no brillaban,
estaban carentes de color.
¿Qué es lo que pasaba?
¿Por qué no sentía mi calor?
Los abrazos no eran suficientes,
nada sanaba su dolor.
¿Por qué no construiste puentes,
en vez de paredes alrededor de tu corazón?
Me negué a decirte adiós,
y jamás lo voy a hacer,
lo único que le pido a Dios:
dame fuerza para comprender.
¿Por qué te fuiste tan pronto?
Nadie te estaba esperando.
Debo decirte tonto,
nos dejaste aquí llorando.
Dijiste que las penas pasaban,
que el dolor no era eterno,
no me avisaste que las heridas sangraban,
no me advertiste que siempre sería invierno.
Aún no entiendo
¿por qué no quisiste luchar?
Si te fuiste sabiendo
cuánto te íbamos a extrañar.
25 noviembre 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario