Ella sabe que es una artista
pero no sabe cuál es su lienzo.
Intuye que es la protagonista
desde el comienzo.
Toma una brocha muy especial,
es su favorita,
ya es habitual
esa brocha maldita.
Hebras de acero
se preparan para pintar,
pero primero
ella debe observar.
¿Qué lienzo es mejor?
¿En cuál lucirá más?
¿Será esto un error?
¿De verdad será capaz?
Sin pensarlo da una pincelada
creyendo que se lucirá,
pero allí es cuando su mirada
le dice que se arrepentirá.
Traza líneas rojas
a lo largo del papel,
rasga muchas hojas
con su lindo pincel.
Pintura roja gotea
y en el piso se forma un charco,
mientras ella pelea
para que no salga del marco.
De a poco se seca
y el color oscurece,
ella agarra su muñeca
y espera a que el dolor cese.
Dicen que el arte es abstracto,
y quizás no era papel,
quizás ese acto
era sobre su propia piel.
29 diciembre 2012
Autobiografía
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