No sé cómo empezar, lo que sí sé es que jamás creí sentir esto.
Hoy le dieron una noticia más que increíble a la mujer que considero mi hermana. Gracias a su constante esfuerzo y dedicación, consiguió que le otorgaran 90% de beca en la universidad (aplausos, por favor). Sin duda alguna, cuando algo bueno le pasa a la gente que queremos no podemos evitar estar felices, pero lo que siento hoy sobrepasa las fronteras de lo que la palabra felicidad significa.
Cuando le dieron la noticia, además de morirme de miedo porque creí que se me desmayaba en los brazos, no pude evitar sentirme extremadamente feliz por ella. Mi felicidad era tanta que me fue imposible no derramar una que otra lagrimita. La primera cosa que hice, como siempre, fue publicarlo en twitter para que todo el mundo supiera lo orgullosa que me sentía de mi adorada hermana.
Debo reconocer que siempre he sido una mujer muy celosa y envidiosa, y he de confesar que me llevé una gran sorpresa el día de hoy al descubrir que no sentí ni una pizca de celos o envidia hacia ella. Mucha de la gente que me conoce me preguntó "¿no la odias?", y yo pensaba “¡¿por qué habría de odiarla?!” lo que consiguió lo consiguió gracias a su esfuerzo y a su constante empeño por ser mejor que los demás. Es algo que se ganó por mérito propio, cosa que hay que celebrar, porque, a pesar de sus momentos de inseguridad, siempre logra cumplir lo que se propone.
Mucha gente dice que daría lo que fuera por ver feliz a la persona que ama. En mi caso, aquella persona es Tamara. La niña de la sonrisa perpetua, esa mujer que olvida de lo que está hablando por estar pensando en otra cosa, ese hermoso ser humano al cual considero parte de mi familia.
No existen palabras suficientes para expresar lo orgullosa que estoy de ella. Creo que este sentimiento se acerca a lo que una mamá siente cuando su hijo alcanza alguna de sus grandes metas en la vida. Es un sentimiento inexplicable, pero que hace que mi corazón no quepa de felicidad en mi pecho. No puedo decirles con palabras cómo se siente esto, pero puedo decirles que por primera vez sé que daría lo que fuera por ver sonreír, como lo hizo hoy, a la mujer que llegó a cambiar mi vida.
Creo que a lo largo del día me dijo unas 4 veces lo siguiente: de verdad no sé qué hice para que Dios me de tantas cosas. Bueno, te diré qué hiciste, por lo menos conmigo. Apareciste en el momento más oscuro de mi vida, cuando creí que ya no había salida, cuando ya nada me hacía feliz y creí que nada tenía sentido. Llegaste con una linterna para enseñarme el camino de vuelta a la vida, me enseñaste, a base de golpes, que un día sin sonreír es un día perdido.
Te hiciste un ejemplo viviente de mi teoría de que también hay ángeles en la Tierra. Hiciste que por fin, después de una eternidad, entendiera que hay muchas cosas que no puedo hacer sola, y que para eso estás a mi lado, para ayudarme a hacerlas. Me dejaste más que claro que no hay mejor regalo que el hecho de tener una amiga tan increíble como tú.
No sé cómo agradecerte cada cosa que haces día con día para hacerme crecer como persona. Quizás hay muchas cosas que dices sin darte cuenta, pero que al final del día agradezco que hayas dicho. Cosas que para ti pueden sonar insignificantes, pero que para mi están ahogadas en sentido.
Es increíble lo mucho que puede cambiar tu existencia una persona en tan poco tiempo. Me sorprende la facilidad que tienes para dejar huella en los corazones de la gente que tiene el privilegio de ocupar un lugar en tu mundo. Jamás me voy a cansar de darte las gracias por haberme permitido ingresar en tu vida y haberme dado la oportunidad de encontrar a la amiga que creí que no existía. Esa amiga que siempre está dispuesta a escuchar, aunque después de lo que te contesta piensas "para qué le dije". Esa amiga que con una simple sonrisa puede levantar todo lo que creías en el piso. Esa amiga que con un abrazo logra espantar a las nubes para dejar que el Sol ilumine rayito a rayito tu vida. Esa amiga que, sin importar la situación, siempre ofrecerá su hombro para llorar.
Tamara, quiero que sepas que gracias a ti veo la vida de una forma muy diferente, porque por fin me di cuenta de lo que significa tener una amiga de verdad.
Gracias a ti aprendí a apreciar una amistad y a luchar por ella con todas mis fuerzas, ya que una amistad así no se encuentra a la vuelta de la esquina. Gracias a ti aprendí a aceptar decisiones con las que no estoy de acuerdo, pero que sé que por algo las tomas.
Me enseñaste que la felicidad no viene de lo que recibimos, sino de lo que damos, y creo que darte mi cariño es la alegría más grande. Me enseñaste a tratar a la gente que quiero con respeto, ya que muchas veces las lastimo sin notarlo.
Gracias a ti sé lo que se siente sentir que estás protegida ante cualquier cosa que te pueda hacer daño. Gracias a ti aprendí que no hay mejor cosa que luchar por mantener fuerte una amistad.
Te quiero con cada una de las piezas de mi arreglado corazón, el cual, claro, tú ayudaste a reconstruir.
Y quiero que comprendas que a pesar de nuestra falta de similitud, tenemos una cosa muy importante en común: la una para la otra, para ti yo y para mi tú.
30 marzo 2012
"The gift of a friend" - Demi Lovato
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario