25 mayo 2012

La despedida

Y llegó el tan esperado día, por lo menos para mí.
Hoy, después de 14 años de estar rodeada de personitas varias, se cierra el ciclo más grande de mi vida. No voy a negar que derramé una que otra lágrima, pero esas lágrimas solamente expresaban mi dolor al no haberme graduado con la generación que me vio crecer, con aquellas personas que me esperan con ansias a 7,000 km de aquí para poder celebrar como si mi ciclo se hubiera terminado con el de ellos.
A pesar de la constante actitud apática hacia mi generación, debo decir que durante los 3 años que estuve con ellas no hubo un solo día en el que no me riera de alguna de sus estupideces o de las mías. Pero sin duda alguna, más que mi generación y mi escuela, lo que más impacto tuvo en mi vida fue conocerlas a ustedes dos.
No puedo encontrar la forma de expresar todo lo que siento, lo agradecida que estoy y la alegría que me da el hecho de tenerlas a mi lado. Gracias porque fueron mi soporte mientras intentaba volver a pararme, me hicieron sentir importante cuando de verdad sentía que sobraba aquí. Cada uno de sus abrazos, de sus consejos y también de sus silencios me ayudaron a salir adelante más rápido (dicho por mi psicóloga, así o más increíbles). Hay mujeres increíbles, maravillosas, hermosas y después ustedes. Les prometo que no hay día en el que no le dé las gracias a Dios por haberlas puesto en mi camino, estoy convencida que debajo de sus playeras hay unas alitas escondidas.
Alguna vez leí que un ángel, con su mirada, puede hacer que un día gris se convierta en un día maravilloso. Que cuando te toca te cura, te tranquiliza y te hace olvidar todos tus problemas. Y es por eso que ustedes para mi son ángeles, los ángeles más hermosos que le pudieron tocar a alguien, y me siento afortunada de que me hayan tocado a mi.
Ya le di a cada una su carta pero quería agradecerles a las dos juntas.
Mitchie, gracias por ser mi amiga, por el tiempo que tomas para escucharme y por estar conmigo en las buenas y malas. Gracias por siempre decirme que le eche ganas, por aceptarme con todos mis defectos, por compartir mis alegrías y mis tristezas. Jamás en mi vida voy a poder explicarte cuánto te quiero.
Marce, tú eres hija y sabes el amor infinito que sentimos hacia nuestras mamás, bueno, de alguna forma el amor que siento hacia mi mamá también lo siento hacia ti, POSOYE eres mi segunda mamá y nunca voy a terminar de agradecer que me hayas adoptado (y que me dejes invadir tu casa aunque mi papá adoptivo quiera matarme de un infarto). Simplemente gracias por TODO!

Y claro, gracias infinitas a las dos por tener la paciencia de soportar a esta pequeña mujercita problemática.
LAS ADORO.
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08 mayo 2012

Mi culpa … es una piedra gigante, que se atraviesa en mi camino cuando logro hacerla a un lado. Es oscura, jamás irradia luz o calor, es fría como el invierno pero quema como el fuego. Cuando te acercas percibes un olor desagradable, que al inhalarlo te produce náuseas. Si la tocas acabas con las manos llenas de heridas, heridas que tardan mucho en sanar porque no sabes qué hacer para aliviarlas.
Nadie se acerca a la piedra porque nadie sabe que está ahí, así que tienes que resignarte a ser la única que la ve, y cuando por fin consigues sacarla de tu vista, pasa algo que la hace regresar y gritarte “no me he ido y no planeo hacerlo”, porque claro, la piedra tiene voz, es un objeto inanimado que nunca se calla, jamás se cansa de murmurar que sigue ahí, pendiente de los altibajos. Es como un niño asustado en una montaña rusa, cuando va subiendo está callado, pero cuando llega la hora de la bajada es imposible hacer que guarde silencio; sus gritos son más fuertes que el sonido del entorno.
La piedra es también una canción, una poesía. Cuando quiere enseñar su lado bonito, lo hace con toda la disposición, porque dentro de tanta oscuridad se esconde una pequeña lucecita que permite que las palabras que no encuentran el camino hacia mi boca, lo encuentren hacia mis manos, uniendo frases que en mi mente no tienen sentido, pero que al plasmarlas en una hoja, logran expresar exactamente lo que siento. Como ahora, que creí que las palabras jamás fluirían pero lo hicieron.
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