Y nuevamente mi vida da una vuelta de 180 grados.
Como podrán darse cuenta, escribí probablemente más de 10 entradas en las cuales expresaba mi gran deseo de volver a la tierra que me vio nacer. Ahora, contradiciendo todo pronóstico antes mencionado, les digo que me quedo en México, en esta gran tierra Azteca que sé nunca podré considerar un hogar. ¿Por qué te quedas? se preguntarán, bueno, por 3 razones que son suficientes para tomar esta enorme decisión: 1. Creo que sería incapaz de estar lejos de mi familia 2. ¿Y si la carrera no me gusta? 3. No podría vivir en la casa de mi abuela.
¿Qué curioso como cambia la vida en unos cuantos días, o no?, hace 3 semanas estaba completamente convencida de que me iba a Chile. Tenía universidad, estaba en proceso de conseguir los papeles correspondientes para poder validar mis estudios allá, etc. Pero, seamos sinceros, tengo 17 años, no soy lo suficientemente madura para tomar una decisión de tan grande magnitud y ... quiero demasiado a la gente que me rodea.
Creo que lo que más me hizo feliz de esta decisión fue ver la cara de mis papás cuando se los dije. Hay expresiones que te marcan, bueno, la expresión en la cara de mi mamá fue una de las mejores cosas que pudo pasar.
En este mundo hay gente nostálgica, yo, y mi mamá. Ay mi mamá ... creo que hay mujeres muy fuertes, pero ella se lleva el premio. Dejar a su familia para venir a un país desconocido, que ella tampoco considera un hogar; ver sufrir a su hija porque odia vivir en tal país; ver cómo la familia de a poco va disminuyendo y sentirse culpable por no pasar tiempo con ellos ... ¿con qué cara le digo que la voy a dejar sola?, luego de 8 años en este lugar por fin entendí que mi sufrimiento es mucho menor al de mi mamá, y a veces hay que ser egoístas con uno mismo y pensar primero en las personas que te rodean, al fin y al cabo, ella fue quien me dio la vida, así que considero que es justo dar un poco de mi sufrimiento por ella.
Por otra parte están mis amigas, esas adolescentes gritonas y hormonales que hacen mi vida tan feliz. Algunas son tontas, otras reservadas, pero son mis amigas, perdón, hermanas. Son las que con una mirada saben exactamente qué me pasa y cómo solucionarlo. Es difícil encontrar amigas así, y más cuando eres una persona a la cual le cuesta tanto establecer vínculos con otros.
En conclusión quiero decirles, papás y amigas, que el amor que siento por ustedes es más grande que el dolor que siento al no estar en mi país. Por algo pasan las cosas y por algo me tocó vivir aquí, así que a enfrentarlo con una sonrisa y a esperar que el destino decida qué otra vuelta dar.
02 febrero 2012
Momento demasiado especial para tener un título.
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1 comentario:
Un aplauso. La guayaba.
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