02 octubre 2012

Pequeña sonriente.

La historia detrás de tus ojos

es esa historia por conocer;

la guardas bajo tantos cerrojos

que es imposible comprender.

¿Qué pasa niña feliz?

¿Acaso esa sonrisa no es real?

Quizás es solamente tu papel tapiz,

ése que te hace tan especial.

Tus ojos son grandes ventanas

que se encargan de reflejar tu alma.

Se aprecia que detrás de tus pupilas artesanas

lo que menos hay es calma.

Dime querida,

¿qué es lo que pasa?

¿Estás tan gravemente herida

que por eso tu felicidad es escasa?

Ven pequeña,

aquí están mis brazos,

y tú no necesitas contraseña

para recibir infinitos abrazos.

Te invito a apoyarte

sobre este hombro consolador.

Que aunque no quieras quedarte,

prometo será tranquilizador.

Leer más...

De la muerte al olvido.

El viento bailaba con tu pelo,

y el Sol jugaba con tus pupilas.

¿Cómo fue que emprendiste el vuelo

tan lejos de mis esquilas?

Tu canción no suena más,

se la ha tragado el olvido.

Te ha dejado atrás,

te podría haber seguido.

No busco que regreses,

tus pasos están sentados,

demasiados despueses

que ya han sido sepultados.

Tu ausencia guarda

un olvido recordado

que a veces tarda

pero siempre es encontrado.

¿Cuándo decidiste escapar

de este mundo maldito?

¿Acaso no pudiste liberar

ese ahogado grito?

Dime cuándo fue

que decidiste huir,

cuándo te dijeron

que tenías que partir.

Cuéntame por qué

decidiste no luchar,

¿quién te dijo

que no valía la pena intentar?

Ahora tus sonrisas

habitan en los segundos,

convirtiendo mis premisas

en dolores profundos.
Leer más...

Lienzo de piel.

Se desliza como una pluma,

no le importa qué es lo que sobrevuela.

Así es como el cuerpo suma

nuevas manchas de acuarela.

Va pintando los rincones

de esta piel embrujada,

despojándola de razones

con cada brutal trazada.

Los artistas se ocultan

dentro de cabeza ajena.

Donde luego sepultan

su infinita condena.

¿Y esto cuándo se termina?

Le pregunte a uno de ellos.

“Tu dolor es nuestra bencina”

respondió mientras sus ojos se inundaban en destellos.

“Pero … ¿y si ya no siento dolor?”

le pregunté desconcertada.

Me dijo “mira bien en tu interior

y sabrás que esta guerra yo la tengo ganada”.

Fue así que aprendí

que el dolor sí se olvida,

tristemente descubrí

que las cicatrices son parte de la vida.
Leer más...